¿Sabes diferenciar entre suspender e hibernar? ¿Y entre cerrar sesión y bloquear?

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Siempre hemos dicho que en nuestro sistema operativo Windows existen mil y una posibilidades para realizar las mismas o similares acciones, ya sea para acceder hasta un menú o configuración o para pedirle al sistema que realice una acción y dentro de estas mil posibilidades se encuentran las opciones de apagado, sea cual sea el tipo de apagado que estamos buscando.

Dentro del mundo del apagado del sistema operativo encontramos diferentes modos, desde el clásico apagar y/ o reiniciar, hasta cerrar sesión, hibernar o suspender, por lo que en vista de todas estas combinaciones, vamos a hacer un pequeño resumen de ellas para que podamos hacerlos una ligera idea de qué opción es la que más nos corresponde en cada circunstancia.

Vamos a ver cuales son las opciones que nos ofrece Microsoft en este sentido.

  1. Apagar: Las más obvia de todas. Esta opción apaga de forma total el sistema operativo y corta la corriente de la fuente de alimentación, por lo que cualquier dato que no esté guardado en el disco duro se perderá.
  2. Reiniciar: Esta también es lógica. Esta opción provocará que el sistema operativo se cierre por completo para que de forma inmediata se ponga en marcha. Nuevamente, todo lo que no esté guardado en el disco duro se perderá.
  3. Cerrar sesión: En este caso, el sistema operativo seguirá funcionando de igual manera, pero se cerrará el usuario que está activo, así como sus documentos y aplicaciones que se estuviesen ejecutando. Este método es válido cuando queremos dar por concluido del todo el trabajo en un usuario local o de dominio.
  4. Cambiar de usuario: Gracias a esta opción podremos iniciar una nueva sesión en el sistema con un usuario diferente, pero a diferencia del punto anterior, en este caso no se da por finalizada la sesión del usuario anterior y no se cierran ni las aplicaciones ni los documentos, es decir, los dos usuarios permanecerán activos con sus respectivos escritorios, datos y aplicaciones.
  5. Bloquear: Hacemos uso de esa opción cuando no queremos cambiar de usuario, vamos a seguir trabajando en un corto periodo de tiempo, pero queremos proteger nuestro equipo contra el acceso o utilización por parte de otras personas. Esta opción no cierra documentos, aplicaciones ni nada, de hecho, al desbloquear el sistema veremos todo igual a como lo habíamos dejado.
  6. Suspender: Esta opción es similar a la de apagar el PC pero sin perder nuestro trabajo actual ni lo que teníamos abierto hasta el momento. En este caso, no se llega a cortar la corriente eléctrica de nuestro equipo y los componentes siguen funcionando. La memoria RAM permanecerá trabajando, por lo que al volver del estado de suspensión veremos todo igual que lo dejamos.
  7. Hibernar: Esta última opción es parecida a suspender pero la usamos cuando estimamos que el tiempo de apagado será mayor, ya que en lugar de almacenar el estado del equipo en la memoria RAM lo hace en el disco duro, lo que provoca un mayor tiempo para entrar y salir de este estado, pero un menor -o ningún- gasto de energía, lo que lo convierte en un modo perfecto para trasladar nuestro equipo de un lugar a otro o dejarlo apagado varios días sin perder nuestro trabajo.

Como puedes ver, opciones tenemos muchas y el uso de ellas dependerá de la situación en la que nos encontremos, ya que en función de qué vayamos a necesitar podemos optar por una u otra, pero conocer en qué consiste cada una es imprescindible si queremos sacarles el máximo partido y no solo usar la opción de apagar y reiniciar más comunes y habituales.

Archivado en Trucos, Windows 10
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